Capítulo uno, esta es mi vida
Estaba en nuestra pequeña, pero, acogedora cocina, también usada como comedor y salón.
Mi madre me estaba hablando de lo que tenía que hacer hoy, bueno, otro día que pierdo de clase.
Todas las semanas tenía que ir con mis padres a una tienda donde nos dejaban por todo el mes comida, para poder vivir, nosotros no teníamos dinero, tan solo una paga que le daban a mi padre por tener una familia a cargo.
Y a mi me tocaba ir con ellos para ayudarles con las bolsas y a recoger lo que nos dieran y colocarlo.
Primero os voy a describir como soy, yo soy ni alta ni bajita, eso si, delgada, de pequeña era una chica feliz, mis padres intentaron que toda mi infancia fuera asi, pero no pudo ser, con trece años ya supe el por que de mis padres no comían por darmelo a mi, el por que de tener una pequeña casa, el por que no podía ser como las demás chicas de mi edad, tener todos los juguetes que se me antojaran, aún así yo no tenía envidia de mis amigas, mi infancia se arruinó, aún así siempre estábamos unidos, sabemos siempre y tenemos siempre presente que gracias a DIOS todo va a salir bien.
¿Nuestra casa? De mi gusto, es acogedora, una cocina, con una mesa y unas cuantas de sillas, tenemos televisión, si, es vieja pero se ve, y un sofá.
Después hay habitaciones, la de mis padres y la mía.
En mi habitación tengo una cama y un escritorio donde expreso mis sentimientos escribiendo todo lo que sucede cada día según van pasando.
- Hija, coge tu chaqueta, ya nos tenemos que ir. - Dijo mi madre con su dulce voz.
Yo asentí y cogí mi chaqueta, rápido salimos de casa, teníamos que llegar pronto a la tienda, haber si me daba tiempo ir a clase, ya que el instituto me quedaba muy lejos de casa y entraba a la ocho y media y ya eran las siete y media.
En cuanto salimos por la puerta, el aire nos pego en la cara, dentro de casa no podíamos decir que se estuviera a una buena temperatura, pero fuera hacia mucho frío, estaríamos a menos tres grados.
Fuimos hasta la tienda, por la calle de Doncaster a estas horas había gente.
Nosotros andábamos rápidos, el frío nos podía, no sentíamos la cara, de el frío que hacía, seguíamos caminando pero ni aún así.
Estaba titiritando, el sonido de mis dientes era seguido, aun que no se oía.
La tienda no estaba muy lejos, a unas cuantas calles más, aun que yo no sentía mis piernas, aún seguían andando, es un sentimiento raro, por que sigues andando pero tus piernas es como si no las tuvieras, las tenía, pero no las sentía.
Mis padres me miraron, yo les hice una mueca como pude, intente hacer una sonrisa, pero no me salía.
Se acercaron a mi y me abrazaron, mientras seguíamos andando, así sentía más calor.
- Ya queda poco. - Susurro mi padre, para que me quedará más tranquila.
Yo no dije nada, asentí.
Podía divisar la tienda a unos cuantos de metros, si, ya quedaba poco.
Intenté andar más rápido de lo que ya estaba andando, y mis padres hicieron lo mismo al ver la tienda cerca.
Por fin llegamos y entramos.
- Buenos días. - Dijimos los tres a la vez.
- Buenos días. - Nos contestó la señora, muy simpática, sacando unas bolsas debajo de el mostrador. - Tomad.
- Gracias. - Mi madre le contestó sonriente.
- Te lo pagaremos a finales. - Siguió la conversación mi padre.
- Sabéis que no hace falta, cuando podáis, y ahora ir a casa, os he metido un regalito en una de las bolsas. - La señora guiñó un ojo, nosotros nos despedimos y salimos de la tienda, y fuimos a nuestra casa.
Llegamos, pronto, eran las ocho y cuarto, recogí las bolsas con mi padres, y vimos el regalito que dijo la señora de la tienda, era un calefactor, de estos pequeñitos pero que calientan.
Rápido mi padre lo puso, y nos sentamos al lado de el, mientras nos tomábamos un vaso de leche, con unas galletas para desayunar.
Ya no iría a clase casi eran las ocho y media, y yo entraba a esa hora, así que me quedaría otro día en casa, aun que tampoco tenía libros para ir a clase, me sentaba con compañeros de mi clase.
Encendí la televisión, en mi casa no pagábamos luz, el propietario de la casa lo hacía por nosotros.
Estaba el tiempo, bien, mañana hacía sol, podría salir a dar un paseo.
Yo miré a mis padres, tenía cara de sueño y me lo notaron, me dijeron que me acostará y que ellos ya me llamarían para comer, yo asentí y fui hasta mi habitación.
Fui hasta mi escritorio, allí estaba un cuaderno que tenía desde que era pequeña, ahora tengo diecisiete años, y llevo escribiendo en él desde los trece, tengo puesto todo lo que ocurre según van los días.
También tenía puesto como quisiera que fuera me futuro, cada vez que lo leo me entra una risita, tenía puesto que quería tener un marido, tener tres hijos mientras vivía en una casa bonita en Londres, yo y mis propuestas para el futuro.
También tenía una foto con un niño de cuando era pequeña, según mis padres es un niño con el que me llevaba muy bien, pero nos tuvimos que mudar a otra casa por el tema de el dinero, y nuestros vecinos se tuvieron que mudar a otro país, ahora no recuerdo el nombre de el niño.
Era rubio, con los ojos azules, y se ve que nos llevábamos muy bien, pero ahora no me acuerdo.
Dejé la foto en el cuaderno, y me tumbé en la cama, tenía sueño, así que me dormí rápido.
Sueño
Estaba en una calle, parecía que no tenía fin, había tiendas de todo tipo, alguien me perseguía, un hombre de unos cuarenta años, llevaba su rostro tapado, yo corría rápido, pero la calle no tenía fin, corrí, y me choqué contra la pared, ¿que pared? Si no hay fin, arañé la pared, y era papel, como de una obra teatral.
El hombre que me perseguía había desaparecido, arañé más el papel, y entré como a otra sala, la gente se estaba riendo, entonces me miré, estaba completamente sucia, se reían de como estaba.
Fin de el sueño
- Hija, despierta, es la hora de comer. - Dijo mi padre repitiendomelo. - Estas sudando, ¿tienes fiebre?. - Se preocupó.
- No lo sé, no te preocupes, me duele la cabeza. - Incorporé mi cuerpo mientras me levantaba de la cama.
- No, te muevas, llamaré a tu madre, para que te tome la temperatura, quedate en la cama. - Bajo rápido abajo para llamar a mi madre.
Volvía a tener la pesadilla que me perseguía, ¿quien es el hombre este? Lo de la obra de teatro si lo sé, cuando era un poco más pequeña, los de nuestra clase para final de curso hicimos una obra teatral, y yo tuve que ir desde mi casa andando, ese mismo día estaba lloviendo, y yo me mojé y llegué llena de barro, los de mi clase se rieron, junto a el público, y bueno desde ese día, se me repite en las pesadillas.
Mi madre subió rápido, con un termometro en la mano, me tomo la temperatura y tenía cuarenta de fiebre, nosotros no podíamos ir a un médico, el que teníamos más cerca estaba a afueras de el pueblo, gracias a DIOS nuestro vecino era médico y siempre estaba dispuesto a nosotros, según el, somos muy buenas personas.
Mi padre fue a buscarlo, y diez minutos ya estaban aqui.
- ¿Tienes ganas de vomitar?. - Dijo mientras se sentaba en la cama.
- No, me duele la cabeza, eso si. - Lo miré a los ojos.
- Hay un virus, mi hijo también estába así. - Me sonrió. - Mañana ya estas bien, y por lo de la fiebre no os preocupeis, que coma un poco y se sentirá mejor. - Nos dijo con una sonrisa, este hombre era muy amable.
Mis padres asintieron, y les dieron las gracias, les preguntaron si quería quedarse a tomar un café, el hombre asintió.
Yo me quedé en mi habitación, mi padre me subió la comida, hoy había pizza, adoro la pizza, la mujer de la tienda lo sabía, así que con la comida si que nos podíamos dar un capricho.
El olor subía a mi nariz, que buen olor, cogí un trozo y lo metí en mi boca, lo saboreé, pocas veces podíamos comerla.
Terminé de comer, y bebí agua, alguien llamó a mi puerta.
- Pasa. - Dije incorporándome, cuando abrieron la puerta de el todo, pude ver el rostro de esta persona, era María, mi mejor amiga.
- Hola ___, ¿que tal estas?. - Se acercó a mi.
- Hola, será mejor que no te acerques mucho, tengo un virus, pero estoy bien. - Dije con una risita. - ¿Y tu cari?
- No muy bien, he roto con Robie. - Dijo sollozando.
- Eh, no llores, ¿vale?. - Me senté bien en la cama, y le quité las lagrimas a María de la cara. - ¿Que ha pasado?
- Me estaba engañando, con otra chica. - Lloró aún más.
- Te lo dije. - Yo me levanté de la furia. - Ya verás cuando lo pillé. - Dije con un pequeño grito, me dio un mareo y vi todo negro, me quedé parada, era de el dolor de cabeza.
- ¿Dónde vas a ir tu? Si estas para quedarte todo el día en la cama, anda. - María se acerco a mi y me dio un beso en la mejilla.
- Tranquila esto se me pasa. - Recogí el plato de la pizza, y lo dejé en mi mesita de noche.
- Necesitas que te de el aire, ¿vamos a dar una vuelta? Hoy han subido las temperaturas. - Dijo intentando sonreír.
- Vale. - Dije con una mueca.
María era mi amiga desde que tengo uso de memoria, mi mejor amiga, sabe todos mis problemas y yo sé todos los suyos, hasta conozco a su ex, Robie, siempre andaba en problemas, era narcotranficante, y eso por el instituto se habla.
No me gustaba para nada su forma de ser, y menos como trataba a María, solo la quería, para lo que la quería, para sexo, y cuando no tenía ganas la trataba mal, la insultaba incluso había días que la levantó la mano, menos mal que yo estaba delante, si no, no sé que llega a ocurrir.
María es una chica muy simpática, educada, y buena persona.
Siempre que estoy triste esta ella para sacarme una sonrisa en mi cara, siempre me ayuda con todo, incluso cuando no tenemos nada de dinero y necesitamos comprar algo sus padres nos ayudan.
Fue un peligro conocerte, chico
miércoles, 29 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
Introducción
Conoció a un chico que no lo debió de hacer, aún que su vida cambio a raíz de esto, siempre fue y será una buena chica, hay veces que la notaréis extrasada, ¿por que? Este chico, que le cambió la vida a mal, pero lo ama, y no les conviene estar juntos.
¿Seguirán juntos aún así?
___ es, creyente, simpática, inteligente y tímida.
Su vida era triste, sus padres eran pobres, era hija única.Conoció a un chico que no lo debió de hacer, aún que su vida cambio a raíz de esto, siempre fue y será una buena chica, hay veces que la notaréis extrasada, ¿por que? Este chico, que le cambió la vida a mal, pero lo ama, y no les conviene estar juntos.
¿Seguirán juntos aún así?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)